viernes, 7 de mayo de 2021

08/05 - Arsenio el Grande


Aunque romano de nacimiento, San Arsenio es uno de los más célebres padres del desierto egipcio. Nació en Roma en el seno de una familia senatorial en el año 354. Según la tradición – no defendida por todos los hagiógrafos -, fue ordenado de diácono por el Papa San Dámaso y como era famoso por su gran sabiduría, en el año 383 fue llamado por el emperador Teodosio a la corte imperial para que educase a sus hijos Arcadio y Honorio.


Con unos cuarenta años de edad tuvo una profunda crisis espiritual, por lo que suplicó a Dios que le ayudase a salvar su alma. Dice la tradición que Dios le ordenó que “huyera de los hombres” siendo esta la causa por la cual abandonó Constantinopla. Algunos historiadores no están conformes con esta tesis y defienden que si Arsenio se marchó de la ciudad imperial fue como consecuencia del carácter rebelde de Arcadio, algo que no concuerda con la gran estima que sentía el emperador hacia el tutor de sus hijos.


Lo cierto es que abandonó la ciudad, embarcó rumbo a Egipto y al llegar a Alejandría solicitó ser admitido en una de las comunidades existentes en el desierto de Escete. El abad San Juan Colobo lo sometió a unas durísimas pruebas para comprobar su vocación y su humildad y una vez superadas estas, lo admitió a la vida monástica.


Deseoso de vivir en completa soledad, en la medida que le era posible, evitaba todo contacto con los numerosos peregrinos que se acercaban al monasterio imponiéndose a si mismo una rigurosa norma de silencio. Esta forma de actuar dejaba desconcertados a los peregrinos, especialmente a un famoso monje que fue amablemente acogido en el monasterio, pero ante el cual él se mostró absolutamente indiferente. Esto hizo que dicho monje se manifestase desfavorablemente contra él ante el abad.


Aquella noche tuvo un sueño y en él vio a dos grandes barcazas que navegaban por el río Nilo: en una de ellas iba el abad Moisés rodeado de ángeles que ponían miel en su boca, mientras que en la otra barcaza iba él solo pero acompañado por el Espíritu Santo. Ese sueño le hizo comprender que, aun reconociendo la santidad del abad Moisés, su actitud de silencio y oración era más agradable a Dios. Era tan asiduo a la oración que se llevaba las noches enteras orando de rodillas, por lo que fue recompensado con el tantas veces nombrado “don de lágrimas”.


El monje Evagrio Pontico (Evagrio el solitario), famoso asceta contemporáneo suyo, muy conocido por sus cualidades de pensador, escritor y orador, se maravillaba de él porque siendo Arsenio un hombre cultísimo llevaba una vida muy simple, solitaria, humilde y al preguntarle el por qué de su forma de vida, Arsenio le contestaba que porque estaba aprendiendo el alfabeto de los santos, los cuales vivían de la oración en absoluta pobreza y ganándose el pan con su trabajo.


En el año 434, los libios invadieron el territorio donde se encontraba Arsenio, por lo que este tuvo que abandonar el desierto de Escete y marcharse a Troe, cerca de Menfis, donde se quedó hasta el año 444, año en el que se retiró a la isla Canopo, (Kah Nub en egipcio antiguo), situada en el delta del Nilo, muy cerca de Alejandría. Allí se quedó tres años, volviendo otra vez a Troe donde en el año 450 murió, siendo sepultado en el monasterio melquita Deir-el-Quseir.


San Arsenio tuvo dos discípulos llamados Alejandro y Zoilo, quienes a su vez, educaron a Daniel de Pharan, el cual nos ha hecho llegar la cronología de la vida de San Arsenio, algunos de sus apotegmas (o dichos) e incluso una descripción física en la que nos dice que era alto, delgado y de aspecto angelical. Nicéforo Calixto – el último historiador eclesiástico griego que vivió en el siglo XIV -, dice que San Arsenio escribió numerosas obras dignas de ser recordadas y muchas sentencias (apotegmas) que deben identificarse con las que se conservan en el denominado “Apophthegmata Patrum Aegyptiorum” (ποφθέγματα τν γίων γερόντων), nombre dado a varias colecciones conocidas a nivel popular como “Los dichos de los Padres del Desierto”. Asimismo se le atribuye dos escritos ascéticos denominados “Doctrina et exhortatio” e “In nomicum tentatorem”, en las cuales trata de la necesidad de purificación del ser interior, o sea, purificarse interiormente.


San Teodoro Estudita, que es el que escribió la “Vita” de San Arsenio, confirma en ella la cronología dada por Daniel de Farán.


Antonio Barrero



Fuente: preguntasantoral

Adaptación propia