sábado, 5 de junio de 2021

06/06 - Hilarión el Nuevo del Monasterio de Dalmato


San Hilarión nació en el año 775 d.C. en Capadocia y vivió durante los reinados de los emperadores Nicéforo el Patricio (802-811), Estauracio (26 de julio 811-2 de octubre 811), Miguel I Rangabé (811-813), el iconoclasta León V el Armenio (813-820), el iconoclasta Miguel II Psello "el tartamudo" (820-829), y el iconoclasta Teófilo (829-842). Sus padres se llamaban Pedro, que era abastecedor de pan de los palacios, y Teodosia. Eran personas piadosas y virtuosas que desde pequeño alimentaron a su hijo de la fe ortodoxa. Cuando llegó a la edad adulta, deseando el camino de la virtud y de la ascesis, fue al monasterio de Xeronesia (del gr. "Ξηρονησία"), en Constantinopla, donde se dedicó en alma y cuerpo a la ascesis, al ayuno estricto, al silencio y al estudio de las Sagradas Escrituras. Más tarde fue al Monasterio de Dalmaton (del gr. "των Δαλμτων", [ton Dalmaton]), donde se hizo "Megalosquema" (del gr. "μεγαλόσχημος", [megalósjimos]).


Allí permaneció durante una década como jardinero y rápidamente se convirtió en un modelo de ascetismo, humildad y magnificencia para todos los hermanos. Habiendo limpiado su alma de todas las pasiones e iluminándola con virtudes como el sol, fue hecho digno por la gracia divina de realizar milagros; entre otros, expulsó de un joven a un demonio inmundo que lo estaba molestando.


Cuando el abad murió un año después, el santo se retiró del monasterio y se dirigió al lugar llamado Opsicion, y allí fue al monasterio de Catarón. Cuando los monjes de su monasterio se enteraron de esto, se lo contaron al entonces patriarca San Nicéforo, y el patriarca informó al emperador Nicéforo el Patricio, instándole a que trajeran de vuelta al santo. El Santo fue obediente a las instrucciones del emperador y del patriarca, regresó y fue elegido por unanimidad como higúmeno del monasterio. Tambien fue nombrado, a pesar de su negativa, Archimandrita (sacerdote principal), como era la costumbre allí, según lo determinado por un Sínodo. Pasaron ocho años en los que el santo pastoreaba el rebaño de Cristo como imitador Suyo.


Cuando el emperador León V el Armenio llegó al trono en 813 y rechazó la veneración de los iconos sagrados, San Hilario fue llevado ante el emperador, y quien con ciertos argumentos y promesas trató de persuadirle para cesar de venerar los santos iconos. Pero el santo lo reprendió, llamándolo ateo y un nuevo Juliano el Apóstata.


Por esta razón, el emperador se enfureció y le amenazó con someterle a castigos insoportables, y luego le puso en la cárcel. Un tiempo después, el Santo una vez más compareció delante de él, y le dijo las mismas palabras que antes. Luego fue entregado al Patriarca de ideas afines, Teodoto Melissenos (815-821), también llamado Kassiteras, para intentar persuadirlo. Debido a que el Santo no le prestó atención, estuvo encerrado en una prisión oscura durante muchos días, privado de pan, de agua y de cualquier otro tipo de alimento. Cuando sus monjes y discípulos oyeron esto, se dirigieron al emperador y le dijeron: "Danos a nuestro pastor, Emperador, y después nos encargaremos de hacer tu voluntad". El emperador fue burlado por esta promesa, y poco después liberó al Santo. 


Cuando el emperador vio que los monjes no pagaban su promesa, sino que se burlaban de él, por esta razón castigó a los monjes y encarceló de nuevo al Santo. Luego lo envió al Monasterio de Phoneos, que se encuentra en una esquina de la ciudad, y allí estuvo encarcelado durante seis meses, para que pudiera sufrir más, ya que el abad de este monasterio era un hombre duro, salvaje y sin compasión.


Luego el emperador hizo que trajeran al santo al palacio imperial, y lo tentó con halagos para poder engatusarlo. San Hilarión no prestó atención, se ordenó que fuera encarcelado en el Monasterio de Ciclobio. Después de dos años y seis meses, sacaron al Santo de allí y lo encarcelaron en la prisión llamada Noumera. Allí fue duramente azotado, y fue exiliado a la fortaleza llamada Protilion. Debido a que León el Armenio fue asesinado con un cuchillo, en la misma iglesia en la que se burló y arrojó a la tierra el sagrado icono de Cristo, Miguel I Rangabé se convirtió en emperador en 820, y el Santo fue liberado. Desde la prisión. Una mujer cristiana le dio la hospitalidad y le sirvió durante siete años.


Cuando el hijo de Miguel I Rangabé, el iconoclasta Teófilo se convirtió en emperador en 829, reunió a todos los antiguos confesores y defensores de los iconos sagrados, y los encarceló. Luego se interrogó una vez más a San Hilario para persuadirlo de que aceptara la orden imperial. 


Debido a que el Santo reprendió a Teófilo llamándolo ateo y charlatán, fue obligado a cargar en su espalda ciento diecisiete piezas de madera. Luego fue exiliado a la isla de Afusia, que está cerca de Alona, y está bajo el arzobispo de Proeconeso. Allí el Santo cavó sobre una roca y formó una celda pequeña y estrecha. Allí también con sus oraciones obtuvo agua, y allí pasó ocho años. Cuando Teófilo murió y su esposa Teodora reunió a todos los confesores y venerables padres en Constantinopla desde sus lugares de exilio, y habiendo establecido y apoyado la ortodoxia a través de la restauración y veneración de los iconos sagrados, también fue liberado San Hilarión del exilio, recibido de nuevo en su Monasterio, habiendo soportado todas las dificultades "como un buen soldado de Jesús Cristo", agradeciendo y alabando al Señor donador de bienes, que le hizo digno de permanecer inflexible desde su bastión de guerra y de continuar haciendo milagros. Vivió tres años más después de esto, y de una manera agradable a Dios, aconsejó a sus discípulos, y luego se fue al Señor, a la edad de setenta años en el año 845.



Fuente: laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com