10/06 - Alejandro y Antonina, Mártires


La Santa Mártir Antonina era una virgen cristiana, estrella radiante de la población de Cardamón (o Crodamón) de Alejandría, donde nació. Dotada de belleza externa e interna, vivió en la templanza y contención de la pasiones y en la modestia. Se dedicó con todo su empeño a la ascesis cristiana y a la ayuda espiritual y económica de sus compañeros pobres e infelices, cuidándoles y aliviándoles.


Su conducta y su comportamiento cristiano fueron anunciados al eparca Festo, por lo que fue arrestada e interrogada por él. Antonina, con espíritu indomable y honra divina, confesó su fe en Cristo e invitó al eparca a arrepentirse y bautizarse.


Desesperado el eparca, ya que todos sus esfuerzos resultaban en vano, y sabiendo que para la Santa era un grandísimo honor su virginidad, ordenó que la encerraran en un burdel. Allí Antonina permaneció tres días en ayuno y oración. Durante la noche se le apareció una luz celestial y hubo un terremoto. Las puertas del burdel se abrieron ante ella, y una voz del cielo la exhortó a levantarse y comer pan. Después de que la doncella pidió pan y comió, las otras mujeres del burdel la enviaron lejos por el miedo causado por el terremoto. 


Festo la arrestó nuevamente, y tras volver a confesar, Antonina fue fustigada y golpeada y llevada de nuevo al prostíbulo. Se enteró de este hecho un cristiano de Cardamón, el joven Alejandro, de veintiocho años, que sentía un gran reconocimiento por Antonina debido a su santa vida y sus divinos carismas. Este fue al burdel aparentando ser un visitante más y la ayudó a escapar, vistiéndola con su manto y ocultándola la cabeza. Desafortunadamente, en ese momento llegaron unos soldados borrachos, enviados por el gobernador para deshonrar a Antonina. Pero en lugar de a ella, encontraron a Alejandro. 


Enfurecidos los soldados, tras maltratar a Alejandro, le llevaron atado frente a Festo. Ante él confesó lo que había hecho. Enloquecido de odio, el gobernador ordenó que fustigaran duramente a Alejandro y le torturasen. Antonina fue arrestada y llevada frente a Festo. Éste ordenó que les cortasen a ambos las manos y de los pies. A continuación vertieron sobre los mártires alquitrán ardiendo y los arrojaron en un foso con fuego, regalándoles la corona del martirio. Era el año 313 d.C.


Sus reliquias se trasladaron después a Constantinopla, y fueron entregadas al Monasterio de Máximo, donde tiene lugar su Sínaxis.



Fuente: laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com / goarch.org

Traducción del inglés y adaptación propias

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