jueves, 10 de junio de 2021

11/06 - Los Santos Apóstoles Bartolomé y Bernabé


SAN BARTOLOMÉ

San Bartolomé era uno de los Doce Apóstoles, originario de Galilea; esto es lo único cierto que se sabe de él según los Santos Evangelios.

En cuanto a su labor apostólica, algunos dicen que predicó en Arabia y Persia, y sobre todo en la India, llevando consigo el Evangelio según Mateo, escrito originalmente en hebreo y encontrado allí cien años después por Pantaneo, antiguo filósofo estoico y posteriormente ilustre maestro de la escuela cristiana de Alejandría (ver Eusebio, ‘Historia eclesiástica’, 5:10). Otros dicen que fue a Armenia y que acabó sus días crucificado - o desollado vivo- en Albanópolis (Urbanópolis), lo que confirmaría una antigua tradición de esa nación.

Según algunos, Bartolomé y Natanael son la misma persona, ya que los evangelistas que mencionan a Bartolomé no hacen lo propio con Natanael, y Juan, el único que menciona a Natanael como uno de los Doce, no dice nada de Bartolomé; de hecho, Bartolomé es un patronímico que significa «Hijo de Tolmáy» («valiente», «brioso»; ver también Jesús de Naví 15,14 - 2 Reyes 3,3), y Natanael podría habérselo añadido como apellido.

Según el Sinaxario del Meneo del 22 de abril, sin embargo, Simón el Zelota y Natanael serían la misma persona: los evangelistas que mencionan a Simón el Zelota (o «el Cananeo») no hacen lo propio con Natanael.

SAN BERNABÉ

San Bernabé, uno de los Setenta, era de Chipre, de la tribu de Leví, y condiscípulo junto a Pablo de Gamaliel. Se llamaba José, pero se le cambió el nombre a Bernabé, que significa «Hijo de la consolación», quizás para distinguirlo del José llamado Barsabá, de sobrenombre Justo (Hechos 1,23).

San Bernabé tenía un campo que vendió para entregarles el dinero a los Apóstoles (Hechos 4,36-37). Antes de que Saúl se convirtiera en Pablo, él era el que lideraba el grupo de los Setenta Apóstoles, siendo el primero en predicar y su portavoz principal.

Después de la visión de Saulo en el camino de Damasco, Bernabé fue el que lo unió a los Apóstoles cuando los otros, debido a la reputación de aquel como perseguidor de la Iglesia, aún lo temían (Hechos 9,26-27). También fue San Bernabé el que reclutó a Pablo como predicador, llevándolo de Tarso a Antioquía tras el apedreamiento de Esteban para ayudarlo en la extensión del Evangelio (Hechos 11, 25-26). 

San Bernabé predicó el Evangelio en muchos lugares, viajó con Pablo y finalmente fue apedreado hasta la muerte por los judíos en su Chipre natal. 

Durante el reinado de Zenón, en el año 478, sus sagradas reliquias fueron encontradas con el Evangelio de Mateo en el pecho traducido al griego por el mismo Bernabé. Este Evangelio fue llevado a Zenón. A causa de esto la Iglesia de Chipre recibió el derecho a la autonomía, y a su Arzobispo se le concedió el privilegio, como al Emperador, de firmar sus decretos y sus encíclicas en bermellón.