miércoles, 30 de junio de 2021

01/07 - Cosme y Damián los Santos Anárgiros


Los Santos Mártires Taumaturgos y Anárgiros Cosme y Damián, diferentes a los celebrados el 1 de noviembre, eran hermanos, nacidos en Roma y médicos de profesión. Aceptaron la muerte como mártires en Roma bajo el emperador Carino (283-284). Fueron criados por sus padres en las reglas de la piedad, llevaron una vida estricta y casta, y Dios les concedió el don de la gracia de sanar a los enfermos. Por su actitud buena y desinteresada hacia la gente, combinada con su bondad excepcional, los hermanos convirtieron a muchos a Cristo. Los santos solían decir a los enfermos: "No es por nuestro poder que tratamos a los enfermos, sino por el poder de Cristo, el Dios Verdadero. Creed en Él y seréis sanados". Por su desinteresado cuidado de los enfermos, los santos hermanos fueron llamados "médicos no mercenarios" (anárgiros).


Su activo servicio al prójimo y su influencia espiritual en el entorno, que atrajo a muchos a la Iglesia, llamó la atención de las autoridades romanas. Fueron enviados soldados en busca de los hermanos. Al enterarse de esto, los cristianos imploraron a los santos Cosme y Damián que se escondieran por un tiempo hasta que pudieran prestarles ayuda. Pero los soldados, al no encontrar a los hermanos, arrestaron en cambio a otros cristianos del lugar donde vivían los santos. Los santos Cosme y Damián salieron de su escondite y se entregaron a los soldados, pidiéndoles que liberaran a los arrestados por su causa.


En Roma, los santos fueron al principio encerrados en prisión y luego fueron llevados a juicio. Los santos confesaron abiertamente ante el emperador romano y el juez su fe en Cristo Dios, que había venido al mundo para salvar a la humanidad y redimir al mundo del pecado, y se negaron resueltamente a ofrecer sacrificios a los dioses paganos. Dijeron: "No hemos causado mal a nadie, no nos hemos mezclado en magia o hechicería, tal y como nos acusas. Nosotros curamos a los enfermos con el poder de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y no recibimos ninguna clase de recompensa por prestar ayuda a los enfermos, porque nuestro Señor ordenó a sus discípulos: "Gratis recibisteis, dadlo gratis" (Mt 10, 8).


Sin embargo, el emperador continuó con sus exigencias. A través de la oración de los santos hermanos, por poder de la gracia, Dios repentinamente dejó ciego a Carino para que él también, por experiencia propia, pudiera conocer la omnipotencia del Señor que no perdona la blasfemia contra el Espíritu Santo. La gente, al contemplar el milagro, gritó: "¡Grande es el Dios cristiano, y ningún otro es Dios, excepto Él!" Muchos de los que creyeron rogaron a los santos hermanos que curaran al emperador, y él mismo imploró a los santos, prometiendo convertirse al verdadero Dios Cristo el Salvador. Los santos lo sanaron. Después de esto, los santos Cosme y Damián fueron puestos en libertad con honra y nuevamente se dedicaron a curar a los enfermos.


Pero lo que el odio de los paganos y la ferocidad de las autoridades romanas no consiguiero  hacer lo hizo la envidia, una de las pasiones más fuertes de la naturaleza pecaminosa del hombre. Un médico mayor, instructor con el que los santos hermanos habían estudiado el oficio médico, se volvió celoso de su fama. Llevado a la locura por esta malicia, y vencido por la pasión, convocó a los santos hermanos, antes sus más queridos estudiantes, para que se reunieran para recoger diversas hierbas medicinales, y partiendo hacia las montañas, los asesinó, arrojando sus cuerpos a un río.


Así, como mártires, terminaron su peregrinar terrenal estos santos hermanos, los sanadores no mercenarios Cosme y Damián. Habían dedicado toda su vida al servicio cristiano al prójimo, habiendo escapado de la espada y la prisión romanas, pero siendo asesinados a traición por su antiguo maestro.


El Señor glorificó a aquellos que le agradaron, y ahora a través de las oraciones de los santos Anárgiros Cosme y Damián se recibe curación de Dios para todos los que con fe recurren a su santa intercesión.



Fuente: Orthodox Calendar

Traducido al inglés por P. S. Janos, y al castellano por Google Translate

Adaptación propia