viernes, 2 de julio de 2021

03/07 - Jacinto el Mártir de Cesarea


San Jacinto nació en Cesarea en Capadocia y fue criado en una familia Cristiana. El Emperador Trajano convirtió al muchacho en uno de sus mayordomos sin saber que era Cristiano en secreto.


Un día, cuando el Emperador y su corte se encontraban ofreciendo sacrificios a los ídolos, el joven Jacinto se encerró en una pequeña habitación de su casa y permaneció allí orando con fervor al Señor Jesucristo, pero uno de los sirvientes del Emperador escuchó al joven cuando oraba y lo denunció al emperador. El siervo reportó que, aunque Jacinto había sido confiado a un puesto de la corte Imperial, no honraba a los dioses Romanos y en secreto le rezaba a Cristo.


Jacinto fue llevado a juicio frente a Trajano quien trató de persuadir al joven de que negara a Cristo y ofreciera sacrificios a los ídolos sordos y mudos; pero el joven Santo mártir se mantuvo firme y declaró que era Cristiano. El Santo fue azotado y arrojado a la prisión, donde su único alimento eran las sobras de lo ofrecido a los ídolos paganos. San Jacinto no aceptó alimentarse de esa forma, aunque los paganos esperaban que se rindiera por la sed y el hambre y aceptara beber y comer la comida de los ídolos, pero al pasar treinta y ocho días sin alimentos, San Jacinto falleció. Cuando llegaron los verdugos a su celda encontraron el cuerpo del joven fallecido.


El carcelero vio a dos Ángeles en la celda: uno cubría el cuerpo del Santo con su túnica, y el otro había colocado una corona de gloria en su cabeza.


El muchacho de doce años Jacinto, sufrió por Cristo en el año 108 en Roma, y más tarde sus reliquias fueron trasladadas a Cesarea.