jueves, 16 de septiembre de 2021

17/09 - Sofía (Sabiduría) y sus tres Hijas Fe, Esperanza y Amor (Caridad)


Santa Sofía (Sabiduría) y y sus tres hijas Fe, Amor (Caridad) y Esperanza fueron martirizadas en los años del emperador Adriano (117-138 d.C.). Las tres hijas de Santa Sofía tomaron su nombre del pasaje del Nuevo Testamento: "Y ahora permanecen la fe, el amor y la esperanza, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor." ( I Cor., 13:13).


Santa Sofía, respetada y piadosa mujer, enviudó y se fue con sus tres hijas a Roma. Allí fueron conocidas por su fe, de lo cual se enteró el emperador, quien fue informado de que cuatro mujeres eran cristianas y ordenó arrestarlas.


Una vez que aislaron a la madre, comenzaron a interrogar a las hijas. Primero se presentó ante el rey la doceañera Pistis (Fe). Con seductoras palabras, Adriano intentó hacer que negara a Cristo, diciéndole que le regalaría todo lo que quisiera para que viviese una vida feliz, pero se enfrentó con la inflexible estabillidad de Pistis. Estas palabras de la Santa Escritura fueron su potente respuesta: "lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a Sí mismo por mí" ( Gál. 2,20). Es decir, vivo inspirada en mi fe en Cristo, el cual me amó y se entregó por mi salvación. Después de torturarla, la decapitaron.


También con las palabras de la Santa Escritura respondió la joven de diez años Elpida (Esperanza) cuando le preguntaron si merecía la pena someterse a tales torturas: "Porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen."(1 Tim. 4,10). Es decir, porque hemos fijado nuestras esperanzas en el Dios Viviente, que es el salvador de todos los hombres, especialmente de los creyentes. Directamente fue decapitada ella también.


Tampoco se quedó atrás en su respuesta Agapi (Amor/Caridad), de nueve años de edad. Dijo que su existencia se basaba en "el Señor, que encamina vuestros corazones al amor de Dios y a la paciencia de Cristo" (2 Tes 3,5). Por supuesto, no tardaron en decapitarla a ella también.


Orgullosa Sofía de sus hijas, las enterró con honores y se quedó durante tres días junto a ellas, rogando a Dios que la llevara junto a Él. Dios escuchó su oración y Sofía entregó el espíritu junto a las tumbas de sus hijas.


Las reliquias de Santa Sofía y sus tres hijas fueron colocadas originalmente en una cripta en el Camino Latino del Cementerio de Gordiano y Epímaco fuera de la Puerta Latina, donde se colocaron las reliquias otros mártires del siglo II. Algunas de ellas fueron llevadas por San Remigio de Estrasburgo a la Abadía de San Trófimo en Eschau, Alsacia, en 777 con la bendición del Papa de Roma Adrián. Se dice que el sarcófago gótico contiene reliquias de las cuatro Santas. El Papa de Roma Sergio II transfirió sus reliquias alrededor del año 845 al altar mayor de la iglesia de San Martino ai Monti en Roma.



Fuente: laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com

Adaptación propia