sábado, 9 de octubre de 2021

09/10 - Santiago el Apóstol, hijo de Alfeo

El Santo Apóstol Jacobo fue hijo de Alfeo y hermano del Apóstol y evangelista Mateo, quien anteriormente era publicano.

Cuando nuestro Señor Jesucristo, durante su permanencia física en la tierra, escogió a hombres sencillos y piadosos para la dignidad del apostolado a fin de enviarlos a predicar el Evangelio por el mundo entero, también escogió a Jacobo y lo incluyó en el coro de los Apóstoles como digno de ello. Jacobo se convirtió en uno de los doce Apóstoles, testigo y ministro de Cristo, predicador de sus misterios y seguidor suyo.


Luego de recibir junto con los demás Apóstoles el Espíritu Santo, que descendió sobre ellos en forma de lenguas de fuego, fue donde los gentiles a predicar a Cristo y guiar a los descarriados por el camino de salvación. Inflamado por la llama del celo divino, destruyó quemando las espinas de la impiedad, destrozó en pedazos los ídolos, derribó sus templos, sanó diversas enfermedades, expulso de la gente espíritus malignos y convirtió a una gran cantidad de personas a Cristo, por lo que se le otorgó un nuevo hombre -la “Divina Semilla”- porque sembró la semilla de la Palabra de Dios en el corazón de los hombres, plantó la fe y cultivó la piedad.


Al visitar muchas tierras, sembró la semilla del cielo juntó la cosecha de salvación de los hombres y concluyó su tarea terrenal siguiendo los pasos de Cristo; emulando los sufrimientos de Cristo, entregó su espíritu en manos de Dios al ser clavado en una cruz en Egipto.


Después esta “Semilla Divina”, el Santo Apóstol, fue reunida en el granero celestial con los frutos que él produjo cien veces. Allí, regocijándose al presenciar el semblante de Dios, él intercede por nosotros con sus súplicas, para que nosotros también podamos ganar dicho regocijo.



Fuente: www.crkvenikalendar.com