miércoles, 31 de marzo de 2021

01/04 - María de Egipto (o Egipcíaca)


Una tradición muy antigua cuenta que en el siglo V un santo sacerdote llamado Zósimo, después de haber pasado muchos años de monje en un convento de Palestina, dispuso irse a terminar sus días en el desierto de Judá, junto al río Jordán. Y que un día vio por allí una figura humana que más parecía un esqueleto que una persona robusta. Se le acercó y le preguntó si era un monje, y recibió esta respuesta: "Yo soy una mujer que he venido al desierto a hacer penitencia por mis pecados". 

Segun la tradición aquella mujer le narró a Zósimo la siguiente historia: su nombre era María. Era de Egipto. Desde los 12 años, llevada por sus pasiones sensuales y su exagerado amor a la libertad, se fugó de casa. Cometió toda clase de impurezas y hasta se dedicó a corromper a otras personas. Después se unió a un grupo de peregrinos que de Egipto iban al Santo Sepulcro de Jerusalén. Pero ella no iba a rezar, sino a divertirse y a pasear.

Y sucedió que al llegar al Santo Sepulcro, mientras los demás entraban fervorosos a rezar, ella sintió allí en la puerta del templo que una mano la detenía con gran fuerza y la echaba a un lado. Y esto le sucedió por tres veces, cada vez que ella trataba de entrar al santo templo. Y una voz le dijo: "Tú no eres digna de entrar en este sitio sagrado, porque vives esclavizada al pecado". Ella se puso a llorar, pero de pronto levantó los ojos y vio allí cerca de la entrada una imagen de la Sma. Madre de Dios que parecía mirarla con gran cariño y compasión. Entonces la pecadora se arrodilló llorando y le dijo: "Madre, si me es permitido entrar al templo santo, yo te prometo que dejaré esta vida de pecado y me dedicaré a una vida de oración y penitencia. Y le pareció que la Virgen Santísima le aceptaba su propuesta. Trató de entrar de nuevo al templo y esta vez sí le fue permitido. Allí lloró largamente y pidió por muchas horas el perdón de sus pecados. Estando en oración le pareció que una voz le decía: "En el desierto más allá del Jordán encontrarás tu paz".

María egipciaca se fue al desierto y allí estuvo por 40 años rezando, meditando y haciendo penitencia. Se alimentaba de dátiles, de raíces, de langostas, y a veces bajaba a tomar agua al río. En el verano el terrible calor la hacía sufrir muchísimo y la sed la atormentaba. En invierno el frío era su martirio. Durante 17 años vivió atormentada por la tentación de volver otra vez a Egipto a dedicarse a su vida anterior de sensualidad, pero un amor grande a la Sma. Madre de Dios le obtenía fortaleza para resistir a las tentaciones. Y Dios le revelaba muchas verdades sobrenaturales cuando ella estaba dedicada a la oración y a la meditación.

La penitente le hizo prometer al santo anciano que no contaría nada de esta historia mientras ella no hubiera muerto. Y le pidió que le trajera la Sagrada Comunión. Era Jueves Santo y San Zósimo le llevó la Sagrada Eucaristía. Quedaron en encontrarse el Día de Pascua, pero, cuando el santo volvió, la encontró muerta sobre la arena con esta inscripción en un pergamino: "Padre Zósimo, he pasado a la eternidad el Viernes Santo, día de la muerte del Señor, contenta de haber recibido su santo cuerpo en la Eucaristía. Ruegue por esta pobre pecadora y devuélvale a la tierra este cuerpo que es polvo y en polvo tiene que convertirse".

El monje no tenía herramientas para hacer la sepultura, pero entonces llegó un león y con sus garras abrió una sepultura en la arena y se fue. Zósimo, al volver de allí, narró a otros monjes la emocionante historia, y pronto junto a aquella tumba empezaron a obrarse milagros y prodigios, y la fama de la santa penitente se extendió por muchos países.

Muchos predicadores narraron muchas veces y dejaron escrita en sus libros la historia de María Egipciaca como un ejemplo de lo que obra en un alma pecadora la intercesión de la Sma. Madre del Salvador, la cual se digne también interceder por nosotros pecadores para que abandonemos nuestra vida de maldad y empecemos ya desde ahora una vida de penitencia y santidad.

martes, 30 de marzo de 2021

31/03 - El Santo Hieromártir Hipacio, Obispo de Gangra


La escueta noticia del Martirologio nos hace comprender que de san Hipacio se sabe muy poco, y eso poco se condensa en apenas una línea. Ciertamente se puede aceptar la existencia histórica de un san Hipacio, obispo de Gangra, ciudad de Paflagonia, histórica región de Asia Menor en torno al Mar Negro y provincia romana en el tercer siglo.


Según la «Vita», Hipacio habría sucedido al obispo de Gangra Atanasio en el siglo cuarto, y sus actividades pastorales se habrían puesto de manifiesto en la dura lucha contra los paganos, en la destrucción de templos, fundación de ermitas, construcción de iglesias y el establecimiento de un hospicio abierto a todos. Fue escritor de obras espirituales, incluyendo una interpretación de los «Proverbios de Salomón», que dedicó a la piadosa Gaiana, una de sus cooperadoras en las obras de caridad. En los sinaxarios bizantinos afirman que asistió al Concilio de Nicea (325) y su nombre también se encuentra en la lista de participantes en el Concilio de Gangra (340). También se le atribuye (como a tantos otros santos) un legendario episodio en el que da muerte a un dragón, lo que es luego un rico motivo iconográfioco, como puede verse en la estampa que acompaña a este escrito.


En un año imprecisado, en algún momento del siglo IV, pero después del 340, fue atacado y apedreado por herejes novacianos, escondidos en un barranco cerca de Luciana. Los novacianos eran seguidores de la doctrina del obispo cismático Novaciano, del siglo III, que representaba una corriente de rigurorismo exagerado en cuestiones disciplinares y penitenciales, especialmente en relación con los «relapsi», es decir, los cristianos que durante la persecución habían negado la fe para evitar el martirio, y que pasada la misma querían volver a ser admitidos como cristianos. Distintos corrientes rigoristas que se oponían a la admisión de los «relapsi» se hallaban extendidos por todo el vasto Imperio Romano, y constituían importantes iglesias.


El trágico y súbito final que señala Martirologio Romano, está en contraste con la narración de la «Passio», que habla de la tortura, el juicio y la decapitación final, Su culto se extendió en la Iglesia bizantina.

lunes, 29 de marzo de 2021

30/03 - Sóstenes, Apolo, Cefas, César, Epafrodito y Tíquico, Apóstoles de los Setenta


Reclutados y despachados para hacer trabajo misionero durante los años siguientes inmediatos a Pentecostés, un gran número de discípulos conocidos como “Los Setenta” llevarían la Buena Nueva del Evangelio de Cristo a través de toda Tierra Santa y más alláde ella.


Aunque Los Setenta siguieron los pasos de los Doce Apóstoles originales, todos y cada uno de ellos hicieron importantes contribuciones al crecimiento de la Iglesia primitiva.


En muchos de los casos ellos habían sido escogidos por el mismo Señor e instruidos directamente por El sobre donde predicar el Santo Evangelio.


Entre las filas de Los Setenta se encuentran varios mártires y obispos quienes dedicaron su vida entera a propagar la Buena Nueva de la Muerte y Resurrección de Cristo. Entre los Setenta hay un gran número de discípulos que sirvieron en Grecia y Asia Menor (incluyendo la región que en la actualidad forma parte de la moderna Turquía.)


San Sóstenes


Había estado dirigiendo los servicios en la Sinagoga Judía en Corinto (en la actualidad parte de Grecia) cuando se convirtió al cristianismo por la acción de San Pablo.


Muy pronto el nuevo cristiano fue puesto a prueba cuando una banda de enojados paganos se levantaron contra San Pablo y atacaron a ambos hombres. Ellos fueron golpeados severamente luego de haber sido arrestados y amenazados con la muerte, sin embargo el celo misionero de San Sóstenes permanecería incólume. San Pablo honró a San Sóstenes en los primeros versículos de su Primera Carta a los Corintios refiriéndose a él como el siervo valiente del Señor, como “nuestro hermano”: Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y Sóstenes, el hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto: a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con cuantos en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor nuestro, de nosotros y de ellos gracia a vosotros y paz de parte de Dios, Padre nuestro, y del Señor Jesucristo. (1 Corintios, 1-3)


En los años posteriores, el generoso y valiente San Sóstenes realizaría un fiel servicio, por muchos años, como obispo de Colofón en Grecia.


San Apolo


También serviría como obispo de Corinto, aunque su lugar de nacimiento fue Alejandría -ese gran centro de cultura y enseñanza en Egipto.


Extremadamente culto, San Apolo brindó sus formidables cualidades intelectuales a la tarea de la conversión de los paganos al Cristianismo.


Maestro de la retórica, San Apolo se sabía de memoria muchas de las Sagradas Escrituras y frecuentemente traía nuevos conversos al Santo Evangelio demostrando que las Escrituras más antiguas contenían profecías sobre la llegada, en algún momento, del “Mesías”, quien traería la salvación a todos los hombres. Casi al final de su vida San Apolo predicaría en la isla de Creta y luego partiría hacia Palestina, en donde serviría por muchos años como Obispo de Cesaréa, la gran ciudad portuaria localizada en la orillas del Mediterráneo.


San César


Fue elegido por el Señor Jesucristo para difundir el Evangelio y llegar a ser Obispo de Dyrrhachium, un distrito del Peloponeso que se encontraba en la parte central de Grecia. Convirtió a muchas personas ahí y predicó incansablemente acerca de la salvación traída al mundo por el Señor.


Gentil y de suave hablar, San César ganó muchos conversos para la fe debido a su generosa devoción por el bienestar de sus conciudadanos. A lo largo de toda su vida puso, invariablemente, las necesidades de sus hermanos y hermanas en Cristo por encima de sus propias necesidades.


Quedándose muchas veces sin comida y bebida, así como de otras necesidades, con el fin de realizar notables actos de caridad entre los Griegos. Evangelizador talentoso, gozó de una larga y fructífera vida como siervo de Dios, entregándose completamente a traer a los no creyentes a la fe en el Señor Jesucristo.


San Epafrodito


Fue un colega cercano y fiel amigo de San Pablo. Sirvió por muchos años como Obispo de la ciudad Traciana de Adriaca y fue conocido por su celo en la oposición a la idolatría pagana en esa región de Grecia.


San Cefas


También fue elegido por el Señor para predicar a la recientemente establecida Iglesia en Grecia. Por muchos años fue Obispo de Colofón y Panfilia en donde se convirtió en una voz poderosa para el Santo Evangelio. San Céfas, conocido por su valentía, arriesgó su vida una y otravez con el fin de predicar la Buena Nueva entre los paganos, quienes muy frecuentemente se molestaban debido a que su idolatría era puesta en evidencia.


En muchas ocasiones, aún cuando había sido advertido que cualquier posterior predicación acerca del tal “Señor Jesucristo” y de la “salvación que ganó para todos los hombres a través de su sufrimiento y muerte en la Cruz” sería considerada por las autoridades locales como una ofensa capital, San Céfas no dudaba en asomarse al día siguiente en la plaza principal para continuar con su valiente predicación. Preguntado muchas veces sobre si no temía por su vida, el gran predicador se limitaba a sonreír y continuaba cantando las alabanzas a Dios Padre y a su Hijo Amado.


San Tíquico


Realizó varias tareas importantes para San Pablo. Nativo de Asia Menor se encargó de llevar las Epístolas de San Pablo a los Efesios y a los Colosenses durante el período en el que el Apóstol de los Gentiles se encontraba en su primer encierro.


Eventualmente San Tíquico reemplazaría a San Sóstenes como Obispo de Cesaréa en Palestina en donde pasaría muchos años sirviendo en esa Sede Episcopal.


San Tíquico tuvo un amor particular por ese gran maestro y pensador que fue San Pablo, a quien acompañó muchas veces en sus largos y extenuantes viajes animado por la propagación del Santo Evangelio. Estuvo con San Pablo en Roma durante la primera parte de su última etapa de cautiverio en la que él hombre santo lo envió hacia Efeso, Colosas y otras ciudades para llevar las noticias del crecimiento del Cristianismo a los miembros de la Iglesia.


A San Tíquico le tomó una gran valentía llevar las Buenas Noticias de una comunidad a otra. Los Cristianos venían siendo asesinados y heridos a lo largo de Tierra Santa durante esos primeros años de persecución en los que más de un creyente había abjurado de su fe al experimentar terror por las amenazas de muerte provenientes de los ofendidos paganos. Aún a pesar de ello este valiente campeón de la fe y amigo de San Pablo nunca vaciló en su lealtad hacia la Buena Nueva de Jesucristo.



Fuente: https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com

30/03 - Juan Clímaco el Justo, autor de La Santa Escala


El sobrenombre de Clímaco viene del célebre tratado de ascética escrito por Juan que le había encomendado el abad del monasterio de Raitu, La Escalera del Paraíso (del griego clímax, que quiere decir escalera). Su biógrafo, el monje Daniel del monasterio de Raitu, al suroeste del Sinaí, escribe que Juan nació en Palestina y a la edad de seis años abandonó el pueblo natal para retirarse a un monasterio del Sinaí. Allí recibió la tonsura monacal a los cuatro años de su ingreso y vivió 19 años en comunidad bajo la guía de un santo anciano, llamado Martirio.


Cuando murió el maestro, Juan se retiró a una celda solitaria sobre el monte Sinaí, a pocas leguas del monasterio, adonde bajaba los sábados y los domingos para participar en las ceremonias litúrgicas con los demás hermanos. En la celda no había sino una gran cruz de madera, una mesa y un banco que servía de silla y de cama. Su única riqueza eran los libros de la Sagrada Escritura y las obras de los Padres de la Iglesia, entre ellos la Regula Pastoralis de San Gregorio Magno, traducida al griego por un patriarca de Antioquía hacia el año 600.


La alusión a esta obra no es casual. Es evidente que la Scala Paradisi depende de la Regula Pastoralis, aunque durante mucho tiempo esto fue inexplicable porque los estudiosos creían que san Juan Clímaco había vivido en el siglo V; después se encontraron nuevos documentos que permitieron establecer la fecha de su muerte, acaecida en el 649, aclarando así la influencia de san Gregorio Magno sobre la doctrina ascética del anacoreta del Sinaí, sobre todo en el epílogo, titulado “Liber ad Pastorem”. En ese epílogo están resumidos los deberes de los abades y de cuantos gobiernan una comunidad religiosa. Juan Clímaco escribió esa síntesis de la doctrina espiritual en los años siguientes a su experiencia de anacoreta, cuando fue sacado de su amada soledad para ponerlo al frente del monasterio del Monte Sinaí.


El santo anacoreta tenía sesenta años cuando, por obediencia, escribió el resultado de sus prolongadas meditaciones sobre la práctica de las virtudes cristianas. Así nació uno de los tratados de teología ascética más leídos y que desde su primera publicación ha sido muy difundido. Su Scala tiene tres escalones, es decir, treinta capítulos que corresponden a los años de la vida de Jesús, y desarrolla en tres partes el camino o progreso del alma hacia la perfección, partiendo de la renuncia al mundo para llegar, mediante la lucha contra los vicios y la adquisición de las virtudes, a la cima de la perfección interior, que es la unión con Dios por medio de la caridad.


La Escala es un tratado completo de vida espiritual, en el que Juan Clímaco describe el camino del monje desde la renuncia al mundo hasta la perfección del amor. Es un camino que -según este libro- se desarrolla a través de treinta peldaños, cada uno de los cuales está unido al siguiente. El camino se puede sintetizar en tres fases sucesivas: la primera consiste en la ruptura con el mundo con el fin de volver al estado de infancia evangélica. Lo esencial, por tanto, no es la ruptura, sino el nexo con lo que Jesús dijo, o sea, volver a la verdadera infancia en sentido espiritual, llegar a ser como niños.


San Juan comenta: “Un buen fundamento es el formado por tres bases y tres columnas: inocencia, ayuno y castidad”. Una de las fases del camino es el combate espiritual contra las pasiones. Cada peldaño de la escala está unido a una pasión principal, que se define y diagnostica, indicando además la terapia y proponiendo la virtud correspondiente.


Según san Juan Clímaco, es importante tomar conciencia de que las pasiones no son malas en sí mismas; lo llegan a ser por el mal uso que hace de ellas la libertad del hombre. Si se purifican, las pasiones abren al hombre el camino hacia Dios con energías unificadas por la ascética y la gracia y, “si han recibido del Creador un orden y un principio (…), el límite de la virtud no tiene fin”.


La última fase del camino es la perfección cristiana, que se desarrolla en los últimos siete peldaños de la Escala. Estos son los estadios más altos de la vida espiritual; los pueden alcanzar los “hesicastas”, los solitarios, los que han llegado a la quietud y a la paz interior; pero esos estadios también son accesibles a los cenobitas más fervorosos. San Juan, siguiendo a los padres del desierto, de los tres primeros —sencillez, humildad y discernimiento— considera más importante el último, es decir, la capacidad de discernir. Todo comportamiento debe someterse al discernimiento, pues todo depende de las motivaciones profundas, que es necesario explorar. Aquí se entra en lo profundo de la persona y se trata de despertar en el eremita, la sensibilidad espiritual y el “sentido del corazón”:


“Como guía y regla de todo, después de Dios, debemos seguir nuestra conciencia”. De esta forma se llega a la paz del alma, la hesychia, gracias a la cual el alma puede asomarse al abismo de los misterios divinos.


El estado de quietud, de paz interior, prepara al “hesicasta” a la oración, que en san Juan es doble: la “oración corporal” y la “oración del corazón”. La primera es propia de quien necesita la ayuda de posturas del cuerpo: tender las manos, emitir gemidos, golpearse el pecho, etc. la segunda es espontánea, porque es efecto del despertar de la sensibilidad espiritual. En san Juan toma el nombre de “oración de Jesús” (Iesoû euché), y está constituida únicamente por la invocación del nombre de Jesús, una invocación continua como la respiración: “El recuerdo de Jesús se debe fundir con tu respiración; entonces descubrirás la utilidad de la hesychia“, de la paz interior. Al final, la oración se hace algo muy sencillo: la palabra “Jesús” se funde sencillamente con nuestra respiración.

29/03 - Marcos, Obispo de Aretusa


San Marcos fue Obispo de Aretusa en Siria.

En los días de San Constantino el Grande, San Marcos, llevado por el celo divino, destruyó un templo de los ídolos y levantó una iglesia en su lugar. Cuando reinó Julián el Apóstata, en el año 361, los paganos tuvieron oportunidad de vengarse por la destrucción de su templo, y San Marcos se escondió, pero, cuando vio que otros estaban siendo capturados por su culpa, se entregó.

Sin tener en cuenta su avanzada edad, los paganos lo desnudaron y le golpearon todo el cuerpo, lo arrojaron a una inmunda cloaca y, después de sacarlo de allí, mandaron a niños que le pincharan con sus plumas de hierro. Después de todo esto los torturadores pusieron a San Marcos en una cesta, lo embadurnaron de miel y pescado podrido y lo colgaron al sol para ser devorado por las abejas y avispas. Sin embargo, como aguantó estos suplicios con tanta nobleza, sus enemigos se arrepintieron y lo soltaron.

29/03 - Los Santos Mártires Jonás y Baraquesio


Los Santos Mártires Jonás y Baraquesio eran monjes de Persia que vivieron durante el reinado de Sapor, Rey de Persia de 325 a 379.

Estos Santos encontraron a nueve cristianos que sufrían en prisión por su fe y les consolaron, animándolos a permanecer firmes hasta el final; así lo hicieron estos, recibiendo la corona del martirio.

A causa de ello, los Santos Jonás y Baraquesio fueron también apresados y se les ordenó que adoraran al fuego, al sol y al agua. Como ellos se negaran, a Jonás, entre otras torturas, se le cortaron las manos y los pies, se le introdujo en un aparato que le quebró los huesos y se le aserró el cuerpo en dos partes.

En cuanto a Baraquesio, se le arrastró desnudo encima de espinas, se le pinchó el cuerpo entero con juncos afilados y luego se le introdujo en el mismo aparato que a Jonás; finalmente, cuando se le metió brea hirviendo por la garganta, entregó su alma en las manos de Dios.

domingo, 28 de marzo de 2021

29/03 - Mártir Cirilo el Diácono y sus Compañeros


Es Teodoreto en su "Historia Eclesiástica" quien da razón de estos mártires.


Fue Cirilo un diácono de Heliópolis en Fenicia que destacó en su predicación evangélica y por su celo contra la idolatría. Derribó varios altares de los ídolos y destrozó por su propia mano algunos de estos.


En el año 361 subió al trono Juliano el Apóstata, y ya sabemos cómo se dedicó a instaurar el antiguo culto a los dioses y al emperador, atrayendo la persecución para los cristianos que se le oponían. Ocurrió que, sintiéndose protegidos los paganos de Heliópolis, capturaron a Cirilo, le apuñalaron varias veces, le abrieron y le arrancaron el hígado, que se comieron como bestias.


Dice Teodoreto que todos los verdugos quedaron castigados, pues en menos de un día perdieron sus dientes, se les pudrió la lengua y finalmente terminaron todos ciegos y enloquecidos.

sábado, 27 de marzo de 2021

Domingo de San Gregorio Palamás. Lecturas de la Divina Liturgia


Heb 1,10-2,3: Le dice: “Tú, Señor, al principio fundaste la tierra, y el cielo es obra de tus manos. Ellos desaparecerán, pero tú permaneces. Todos se gastarán como un vestido y los enrollarás como un manto: serán como un vestido que se cambia. Pero tú eres siempre el mismo, y tus años no tendrán fin”. ¿Y a cuál de los ángeles dijo jamás: “Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies”? ¿Acaso no son todos ellos espíritus al servicio de Dios, enviados en ayuda de los que van a heredar la salvación? Por eso, nosotros debemos prestar más atención a lo que hemos escuchado, no sea que marchemos a la deriva. Porque si la Palabra promulgada por medio de los ángeles tuvo plena vigencia, a tal punto que toda transgresión y desobediencia recibió su justa retribución, ¿cómo nos libraremos nosotros, si rehusamos semejante salvación? Esta salvación, anunciada en primer lugar por el Señor, nos fue luego confirmada por todos aquellos que la habían oído anunciar.

Mc 2,1-12: En aquel tiempo, Jesús Entró de nuevo en Cafarnaún; al poco tiempo, había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y Él les anunciaba la Palabra. Y Le vinieron a traer a un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde Él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: “¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?”. Pero al instante, conociendo Jesús en Su Espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dijo: “¿Por qué piensan así en sus corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’, o decir: ‘Levántate, toma tu camilla y anda’? Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados --dice al paralítico--: ‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’.” Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que todos quedaban  asombrados y glorificaban a Dios diciendo: “Jamás vimos cosa parecida.”

28/03 - Hilarión el Nuevo


San Hilarión adoptó la vida monástica desde su juventud y vivió en reclusión.

Posteriormente, como Abad del Monasterio de Pelecete en Asia Menor (que se cree estaba en Bitinia, no lejos de Frigia), sufrió mucho de manos de los iconoclastas, y reposó en el año 754.

viernes, 26 de marzo de 2021

27/03 - La Santa Matrona de Tesalónica


La Santa de la que hablaré hoy fue en otro tiempo muy popular especialmente en Cataluña y en el mundo ortodoxo, aunque ha ido siendo reemplazada en popularidad por otras Santas de idéntico nombre, como la religiosa ortodoxa Matrona de Quíos y la celebérrima laica Matrona de Moscú. El nombre Matrona, al menos por lo que a la mártir respecta, es bastante curioso, pues alude a un estado de elevado estatus social -las matronas eran las esposas legítimas de alta cuna tanto el mundo griego como el romano- y, sin embargo, nuestra Santa de hoy estaba en el otro extremo de la jerarquía social: era una esclava. El nombre, pues, podría ser un seudónimo, y cabe añadir que al menos en ámbito catalán, se deforma levemente cambiando la T por la D, de suerte que es conocida como Madrona.


Los sinaxarios bizantinos la conmemoran el 27 de marzo, dedicándole una nota que en realidad es un resumen de la passio de la mártir, hoy desaparecida.


Esclava y mártir


Matrona era una joven esclava griega, originaria de Tesalónica, que pertenecía a una mujer hebrea llamada Plautila o Pantila, cuyo marido era un alto oficial (un estratopedarca) residente en esta misma ciudad. El nombre de la domina y su religión, a mi entender, no son cosa baladí: si en realidad su nombre era Plautila o Pantila, -nombres genuinamente griegos- entonces seguramente no era hebrea de origen y practicaba la religión judía por conversión, lo que era habitual en muchas damas de la alta sociedad grecorromana (ése fue el caso de Popea Sabina, la segunda esposa del emperador Nerón). Eso sería más lógico, puesto que no era costumbre de los hebreos desposarse con “gentiles” ni a los griegos y romanos les gustaba tomar esposas que no fueran de su mismo origen y alcurnia.


El caso es que esta esclava, Matrona, solía acompañar a su ama Plautila cada vez que ésta iba a la sinagoga, pero, como ella misma era cristiana, luego se acercaba ella a la iglesia de los cristianos. Plautila sabía que Matrona había cultivado su fe cristiana desde su niñez, y por eso la insultaba y despreciaba constantemente a causa de su fe, cuando no intentaba forzarla a abrazar el judaísmo. A pesar de las burlas y las humillaciones a las que la sometía su ama, Matrona encontraba tiempo para ir a las asambleas cristianas, hasta que un día fue sorprendida y se dio noticia a la domina. Cuando la dueña increpó a su esclava por asistir a las reuniones clandestinas de los cristianos y le preguntó por qué, en lugar de eso, no acudía a la sinagoga, la sangrante respuesta de Matrona fue: “Porque Dios está presente en la comunidad cristiana, pero hace mucho que abandonó tu sinagoga judía.”


Plautila montó en cólera al oír la respuesta de su esclava y, tomando un látigo, la azotó salvajemente, la maniató con cuerdas y la encerró dentro de una celda de castigo -otras versiones apuntan que era un armario oscuro o que, simplemente, la ató a un banco de madera, lo que sería más creíble teniendo en cuenta que hablamos de un domicilio particular y no de una cárcel- donde la dejó en la oscuridad toda la noche. A la mañana siguiente, cuando fue a verla, se encontró con que Matrona se había desatado. Cuándo le preguntó cómo era posible, pues ella la había atado muy bien, Matrona respondió que el Señor la había liberado.


Aquello enfureció aún más a Plautila, que volvió a golpearla despiadadamente, primero a bofetadas y puntapiés, y luego, armándose de una gruesa vara, la apaleó hasta romperle todos los huesos. La ató con fuertes correas y la encerró de nuevo. Mandó sellar la puerta para que ningún otro esclavo pudiera socorrerla, y allí la dejó cuatro días, sin comida ni agua.


La curiosidad la llevó a ir a verla de nuevo al cuarto día. Para su estupefacción, Matrona seguía viva, estaba de nuevo desatada -y eso sí que era raro ya, teniendo en cuenta que tenía el cuerpo destrozado- y rezaba silenciosamente. Plautila, perdidos de nuevo los estribos, arrojó a la esclava al suelo y, tomando una correa, la azotó con saña, hasta que le dolió el brazo y dejó la piel de Matrona colgando a tiras de su cuerpo. Arrastrándola de los cabellos la tiró de nuevo al armario, donde murió en la oscuridad, debido a las terribles heridas sufridas.


Al hallar el cadáver de Matrona, Pautila lo tomó y, saliendo al tejado de su casa, lo arrojó a la empedrada calle. Otras versiones dicen que lo tiró en unas rocas a las afueras de la ciudad, para que pareciese un accidente y no la acusaran a ella de asesinato. Al poco fue recogido por unos cristianos que la conocían y le dieron sepultura. Más tarde, el obispo Alejandro de Tesalónica levantaría una iglesia en su honor. A través de dos cartas de San Atanasio de Alejandría, se sabe que a mediados del siglo IV hubo en Tesalónica un obispo con ese nombre, Alejandro, luego los hechos debieron ocurrir en ese tiempo.


En cuanto a Pautila, la tradición nos dice que murió accidentalmente años después, cuando salió de nuevo al tejado y resbaló, rodó y fue a estrellarse en medio de la calle, siguiendo la funesta trayectoria del cuerpo de la inocente a la que había enviado a la tumba.


Pruebas históricas y literarias


El conflicto judeo-cristiano se lee en el texto original: Άθλησις της Αγίας Μάρτυρος Ματρώνης εκ πόλεως Θεσσαλονίκης. Αυτή θεράπαινα υπήρξε Παντίλλης τινός Ιουδαίας, γυναικός στρατοπεδάρχου εν τη Θεσσαλονικέων πόλει, lo que se traduce como: “Milagro de la mártir Santa Matrona de Tesalónica. Ella curó a una judía llamada Pantila, esposa de un comandante de la guarnición de la ciudad de los tesalonicenses”. ¿Es Pantila su ama, a la que ella mató; o es una beneficiada de un milagro suyo? ¿O ambas cosas a la vez?


El monasterio que se dedicó a la Santa en Tesalónica fue uno de los tres primeros monasterios de esta ciudad. Hasta el inicio de los gobiernos iconoclastas (766) se sabía que había un “monasterio de Santa Matrona, situado fuera de los muros de Tesalónica y fuertemente fortificado. Existió hasta finales del siglo VI, principios del VII”. El libro de los Milagros de San Demetrio menciona una iglesia dedicada a ella, probablemente la erigida por el obispo Alejandro, que estaba situado en la vía Egnatia y que el mismo obispo menciona.


En Occidente, Floro fue el primero en introducirla en su Martirologio redactando una especie de passio latina y colocándola el día 15 de marzo. Adón reprodujo la misma noticia en el mismo día y Usuardo, transformando un poco el elogio hecho por los dos anteriores, la colocó también en ese día, por lo cual, en todos los calendarios occidentales así se conmemoraba. Baronio la copió posteriormente tal cual en el Martirologio Romano. El Martirologio Jeronimiano, que es anterior a estos, la conmemora en una fecha más cercana a los sinaxarios, o sea, el día 25 y el Martirologio Siríaco del siglo IV ni siquiera la menciona.


Culto en Cataluña


Las fuentes no dicen mucho más acerca de ella ni de sus reliquias. Pero, de acuerdo a una tradición recogida en la Leyenda Áurea de Santiago de la Vorágine, cuando en el siglo X los turcos ocuparon Tesalónica, buscaron deshacerse de las reliquias de la Santa para privar a los cristianos locales de su culto y vendieron el cuerpo a unos mercaderes franceses, quienes pagaron 29 monedas de plata y no quisieron pagar 30 porque consideraron que ésa era la suma que se había pagado por Nuestro Señor cuando Judas lo vendió al Sanedrín y tenían muy claro que una Santa no valía tanto como Él.


Los mercaderes embarcaron el cuerpo en una nave que se dirigía a Marsella y se hicieron a la mar. Cuando el barco llegó a aguas de Barcelona se desencadenó un furioso temporal que puso a la nave en peligro. El patrón ordenó atracar en la playa de Sant Bertran, justo donde arrancaba el camino que conducía a la ermita de Sant Fruitós, en la montaña de Montjuïc, y allí depositaron el cuerpo de Santa Matrona en espera de que amainara la tormenta. Los elementos se calmaron pronto, y la tripulación decidió proseguir viaje con el cuerpo a bordo. Pero el fenómeno se repitió una y otra vez, las aguas se encrespaban para calmarse de inmediato en cuanto lo desembarcaban.


Finalmente, comprendieron que el deseo de la Santa era el de permanecer allí, y depositaron su cuerpo en la ermita Sant Fruitós, en la montaña de Montjuïc, Barcelona, ciudad que durante muchos siglos le rindió devoción.


Las reliquias fueron veneradas primero en la ermita que con el paso del tiempo pasó a ser jurisdicción de la Orden de los monjes capuchinos y al trasladadarse estos al convento de las Ramblas también trasladaron el cuerpo de la Santa. En el primitivo lugar todavía existe una capilla, también dedicada a Santa Madrona, restaurada en 1907.


Según la Leyenda Áurea, las golondrinas acompañaron el cuerpo de la santa desde que lo embarcaron en Tesalónica hasta su llegada a Barcelona. Al divisar la ciudad gritaron para avisarle del lugar donde se encontraba, desde entonces, cada año, el 27 de marzo, llegan las primeras golondrinas, más chillonas que nunca, en recuerdo de su gesta, puesto que la leyenda afirma que son descendientes de aquellas que viajaron con la Santa y cada año, fieles a una tradición familiar, la visitan y se quedan unos días en Barcelona para hacerle compañía.


Todo esto son tradiciones locales que ciertamente, no son conocidas fuera del ámbito catalán. Además de ser patrona de las comadronas y parturientas, así como de las sirvientas, fue protectora de navegantes y marineros, como también lo son las mártires Fermina, Devota, Julia y Áurea; aunque también se la invocaba contra fiebres malignas y para pedir lluvia en tiempos de sequía.


Lo cierto es que las reliquias fueron veneradas en Barcelona, concretamente en su nueva parroquia del Poble Sec, hasta el año 1909. En este año, y en el marco de los terribles sucesos acontecidos durante la llamada Semana Trágica de Barcelona, las reliquias de la Santa fueron profanadas y quemadas, siendo completamente destruidas. Sin embargo, posteriormente, un vecino llamado Evelí Bulbena donó a esta parroquia una pequeña reliquia que había podido salvar. Esta reliquia es actualmente venerada en la misma iglesia.


Patrona de Barcelona


En 1536, el Consell de Cent -órgano medieval de gobierno de la ciudad- declaró que el día de la fiesta de Santa Matrona -que en Barcelona se celebra el 15 de marzo- fuese declarado fiesta de precepto y a ella, copatrona de la ciudad. En momentos difíciles -como las guerras de Sucesión y la de los Segadores- se la invocaba y sus reliquias eran expuestas a veneración en el altar mayor de la catedral. Entre los siglos XIII-XVIII, fue una Santa de gran devoción barcelonina, y hasta mediados del siglo XX, muchas mujeres de Barcelona todavía llevaban en su honor el nombre de Madrona. El día de su fiesta era costumbre que las mujeres, vestidas de peregrinas, hicieran procesiones en honor a la Santa, especialmente vistosas en el s.XVI, y en el techo de su antigua ermita se colgaban muchos barquitos en miniatura como exvotos a la Santa.


Existen muchas otras tradiciones locales vinculadas a la Santa. Desgraciadamente, la popularidad de la Santa se ha ido extinguiendo y actualmente es la copatrona olvidada de Barcelona, quien centra la popularidad en otra mártir, Santa Eulalia -ésta sí, hispana-, y en la Virgen de la Merced, también patronas de la ciudad. Quizá la desaparición de las reliquias y la popularidad de estas otras patronas hayan contribuido a ensombrecer la devoción a esta esclava mártir que vino por mar.


Se podría decir mucho más, pero son ya aspectos de culto, tradición y devociones locales que mejor dejo a relatar a compatriotas que conozcan mejor que yo el culto catalán a la Santa. El descubrir a la mujer detrás de la Santa, que era mi objetivo, es bastante más difícil, pero al menos podemos concluir que es una mártir real y que sufrió martirio en el siglo IV en Tesalónica, cuyas reliquias llegaron por mar y actualmente están en su mayor totalidad desaparecidas.


Apolytikion


Con espíritu intrépido conservaste la Fe, y tu alma, Matrona, no fue esclavizada por la crueldad de los torturadores. Te destacaste en medio del combate, derrotando al Astuto; y te desposaste místicamente con el Señor de la creación. ¡Ruégale fervientemente que nos libre de todo mal!


Kontakion


Llena de la luz del Espíritu, oh Matrona, consideraste tu celda de prisión como una cámara nupcial, y desde ella te apresuraste a alcanzar tu morada radiante en el cielo, clamando: «Llena de amor divino por Ti, oh Verbo, con gran alegría he soportado los azotes».


Meldelen



Fuente: preguntasantoral

Adaptación propia

jueves, 25 de marzo de 2021

26/03 - Sinaxis en Honor del Arcángel Gabriel


Esta Sinaxis festiva es celebrada para la gloria del Arcángel Gabriel, ya que él sirvió de ministro para el maravilloso misterio de la dispensación encarnada de Dios.

miércoles, 24 de marzo de 2021

25/03 - La Anunciación de la Santísima Madre de Dios y Siempre Virgen María


La fiesta de la Anunciación es una de las primeras fiestas cristianas, y era celebrada ya en el siglo IV. Hay inclusive una pintura de la Anunciación, en las catacumbas de Priscila en la ciudad de Roma, que data del siglo II. El Concilio de Toledo en el año 656 la menciona, y el Concilio de Trullo en 692 dice que la Anunciación se celebraba durante la Gran Cuaresma.

El nombre griego, eslavo y árabe de la fiesta puede ser traducido como "las buenas noticias". Esto, por supuesto, se refiere a la Encarnación del Hijo de Dios y a la salvación que Él trae.

El relato de la Anunciación se encuentra en el Evangelio de San Lucas (1:26-38) que leemos en la Liturgia de hoy. El tropario describe a la fiesta como el "comienzo de nuestra salvación y la revelación del misterio eterno", porque en este día el Hijo de Dios se hace el Hijo del Hombre.

Hay dos componentes principales en la Anunciación: el mensaje en sí mismo, y la respuesta de la Virgen. El mensaje de la fiesta es el cumplimiento de la promesa de Dios de enviar un Redentor (Gen 3:15): "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te aplastará la cabeza, y tu le morderás el talón". Los Padres de la Iglesia entienden "tu linaje" como refiriéndose a Cristo. Los profetas dan a entender la venida del Redentor, pero el Arcángel Gabriel proclama ahora que la promesa está a punto de cumplirse.

Este texto bíblico, de hecho, se hace eco en la Liturgia de San Basilio: "Pues, al modelar al hombre tomando polvo de la tierra, y al honrarlo con Tu imagen, lo pusiste, oh Dios, en el Paraíso de dicha, prometiéndole una vida inmortal y el gozo de los bienes eternos si observaba Tus mandamientos. Pero cuando, seducido por la serpiente, Te desobedeció a Ti, el Dios verdadero que lo habías creado, y fue sometido a la muerte por sus propias transgresiones, lo expulsaste, oh Dios, en Tu justa sentencia, del Paraíso a este mundo, y lo devolviste a la tierra de la que fue tomado, preparándole ya la salvaciónpor la regeneración en la persona misma de Tu Cristo".

A diferencia de Eva, que fue engañada fácilmente por la serpiente, la Virgen no acepta inmediatamente el mensaje del ángel. En su humildad, no creía ser merecedora de estas palabras. El hecho de que ella le pidiera una explicación pone de manifiesto su sobriedad y prudencia. Ella cree en las palabras del ángel, pero no puede entender la forma en que se puede cumplir esto, porque el Ángel habla de algo que está más allá de la naturaleza.El icono de la fiesta muestra al Arcángel con un bastón en su mano izquierda, lo que indica su papel de mensajero. A veces, sus alas están hacia arriba, como para mostrar su rápido descenso desde el cielo. Su mano derecha se estira haciala Santísima Virgen en señal de entrega del mensaje.

La Virgen se representa de pie o sentada, por lo general con un ovillo de hilo o sosteniendo un pergamino en la mano izquierda. Su mano derecha se levanta para indicar su sorpresa ante el mensaje que está escuchando. Su cabeza está inclinada, mostrando su consentimiento y obediencia. El descenso del Espíritu Santo en ella es representado por un rayo de luz que sale de una pequeña esfera en la parte superior del icono, que simboliza el cielo. En un famoso icono del Sinaí, una paloma blanca se muestra en el rayo de luz.

La Anunciación cae siempre durante la Cuaresma, pero siempre se celebra con gran alegría. La Liturgia de San Juan Crisóstomo se celebra en este día, incluso si cae en los días de semana de la Cuaresma. Este es uno de los dos días de la Gran Cuaresma en el que se relaja el ayuno y el pescado está permitido (el Domingo de Ramos es el otro).


Fuente: Arquidiócesis de Buenos Aires y Toda la Argentina (Patriarcado de Antioquía y Todo el Oriente)

martes, 23 de marzo de 2021

24/03 - Artemón el Presbítero


Se conserva una versión de sus Actas, que son tardías. Estas dicen que junto a algunos cristianos logró destruir un altar de Artemisa. Esto, por supuesto despertó la ira de los paganos, que le pegaron y le llevaron al tribunal. Siendo interrogado dijo: "Me llamo Artemón, siervo de mi Dios, Cristo. Durante dieciséis años fui lector cuando se celebraban los oficios sagrados en nuestra iglesia ante nuestro Dios. Veintiocho años fui diácono. En este momento soy presbítero desde hace treinta años; enseño al pueblo y trato, con la ayuda de Cristo, de ponerlo en el camino de la salvación".

Fue llevado al templo de Esculapio para arrojarlo a las serpientes que por allí pululaban y eran adoradas por los paganos. Pero Artemón hizo sobre ellas la señal de la cruz y las serpientes cayeron muertas, luego el mismo las tomó y las arrojó fuera. Al ver este portento, el sacerdote líder del templo, llamado Vitalio, cayó de rodillas ante Artemón y gritó: "¡Grande es el Dios de los cristianos!". Y allí mismo el santo presbítero le bautizó. El juez intentó fuera quemado, pero él mismo cayó de su caballo y cayó en el fuego.

El santo fue liberado, luego de tantos milagros, y continuó su labor de evangelización, siempre acompañado de dos ciervos mansos. Finalmente, en 303 fue arrestado de nuevo y decapitado.

Fuente: https://www.heiligenlexikon.de

lunes, 22 de marzo de 2021

23/03 - El Santo Mártir Nicón y sus 199 Discípulos


Según la tradición, Nicón era oriundo de Nápoles e hijo de cristianos ocultos. Cuando era niño su madre le dijo: "Si alguna vez te metes en problemas, haz la señal de la cruz y clama fuertemente a Cristo". Cuando creció, entró a la milicia del Emperador y estando en una batalla, a punto de morir, recordó el consejo de su madre: invocó a Cristo, que vino en su ayuda, le dio fuerzas y derrotó al enemigo.


Esta experiencia le llevó a tomarse en serio la vida espiritual y servir en una milicia mejor: la de Jesucristo. Se fue a Oriente, a Cízico, donde pidió el bautismo a su obispo, Teodosio. Este se lo concedió y en ese momento tuvo la revelación de que estaba bautizando a su sucesor, así que ordenó diácono, presbítero y obispo a Nicón. Este sirvió a la iglesia como obispo un tiempo muy corto, hasta que decidió volver a Nápoles junto a su madre anciana, a la que encontró moribunda. La buena mujer se alegró de ver a su hijo convertido y hecho ministro del Señor y murió en paz. Nicón entonces se trasladó a Taormina, Sicilia, donde fundó un monasterio que pronto se vio lleno, con 199 monjes.


Y llegó la persecusión de Decio, entre los años 249 y 251, y fue arrestado junto a sus monjes. Los religiosos fueron decapitados sin sufrir, pero a Nicón se le reservaron algunos tormentos para hacerle renegar de Cristo: le afeitaron la cabeza para humillarle y luego le ataron a la cola de un caballo para ser arrastrado por las calles mientras le azotaban. Para darle muerte le despeñaron por un acantilado, pero sobrevivió y finalmente fue decapitado.


El cuerpo de Nicón fue arrojado al campo para que fuera devorado por las aves carroñeras, pero lo halló un pastor que estaba enfermo de un mal incurable. Apenas tocó el cuerpo, sanó milagrosamente; entonces llamó a un grupo de cristianos, que enterraron el cuerpo piadosamente.