11/03 - Sofronio, Patriarca de Jerusalén


Sofronio nació en Damasco y desde pequeño estudió tan excesivamente, que estuvo a punto de quedar ciego; pero gracias a eso el santo llegó a ser tan versado en la filosofía griega, que recibió el sobrenombre de «el sofista» (es decir, en griego, «el sabio»).


Junto con su amigo, el célebre ermitaño Juan Mosco, viajó mucho por Siria, Asia Menor y Egipto, donde tomó el hábito de monje el año 580. Los dos amigos vivieron juntos durante varios años en la «laura» de san Sabas y el monasterio de Teodosio, cerca de Jerusalén. Su deseo de mayor mortificación los llevó a visitar a los famosos ermitaños de Egipto. Después fueron a Alejandría, donde el patriarca san Juan el Limosnero les rogó que permaneciesen dos años en su diócesis para ayudarle a reformarla y a combatir la herejía. En dicha ciudad fue donde Juan Mosco escribió el «Prado Espiritual», que dedicó a san Sofronio. Juan Mosco murió hacia el año 620, en Roma, a donde había ido en peregrinación. San Sofronio retornó a Palestina y fue elegido patriarca de Jerusalén, por su piedad, saber y ortodoxia.


En cuanto tomó posesión de la sede, convocó a todos los obispos del patriarcado para condenar la herejía monotelita y compuso una carta sinodal en la que exponía y defendía la doctrina católica. Esa carta, que fue más tarde ratificada por el sexto Concilio Ecuménico [Constantinopolitano III (680-681)], llegó a manos del Papa de Roma Honorio y del patriarca de Constantinopla, Sergio, quien había aconsejado al Papa que escribiese en términos evasivos acerca de la cuestión de las dos voluntades de Cristo. Parece que Honorio no se pronunció nunca sobre el problema; su silencio fue muy poco oportuno, pues podía producir la falsa impresión de que el Papa estaba de acuerdo con los herejes. Sofronio, viendo que el emperador y muchos prelados del oriente atacaban la verdadera doctrina, se sintió llamado a defenderla con mayor celo que nunca. Llevó al Monte Calvario a su sufragáneo, Esteban, obispo de Dor y ahí le conjuró, por Cristo Crucificado y por la cuenta que tendría que dar a Dios el día del juicio, «a ir a la Sede Apostólica, base de toda la doctrina revelada, e importunar al Papa hasta que se decidiese a examinar y condenar la nueva doctrina». Esteban obedeció y permaneció en Roma diez años, hasta que el Papa san Martín I, condenó la herejía monotelita, en el Concilio de Letrán, el año 649.


Pronto tuvo san Sofronio que enfrentarse con otras dificultades: los sarracenos habían invadido Siria y Palestina; Damasco había caído en su poder en 636; y Jerusalén en 637. Cuando los mahometanos sitiaban la ciudad, san Sofronio tuvo que predicar en Jerusalén el sermón de Navidad, pues era imposible ir a Belén en aquellas circunstancias. El Patriarca Sofronio participó activamente en la lucha por la defensa de Jerusalén, pero se vio forzado a mediar sobre las condiciones de la rendición de la Ciudad Santa con los conquistadores árabes, cuando esta fue tomada por Omar. Se dice que estando delante de la puerta de la Iglesia del Santo Sepulcro, invitó a Omar a entrar en ella, pero el califa se negó diciendo que si lo hacía, en adelante, sus seguidores cobrarían derechos sobre esta iglesia. Las cosas sucedieron exactamente así, pues más tarde, todas las iglesias en las que Omar entró fueron transformadas en mezquitas, lo que no ocurrió con la Iglesia del Santo Sepulcro, que hasta el día de hoy se ha mantenido como santuario cristiano. San Sofronio tuvo éxito en la obtención de determinados derechos civiles y religiosos para los cristianos, pero a cambio de pagar anualmente un tributo.


 El santo huyó después de la caída de la ciudad y murió el día 11 de marzo del año 638., probablemente en Alejandría.


Su obra teológica


Las obras de San Sofronio incluyen no solo temas dogmáticos, pastorales y hagiográficos, sino que también escribe sobre himnografía. Aunque no es muy extensa, nos revela a un buen teólogo y a un pensador muy fino, bajo cuya perspicacia y precisión doctrinal subyace la fórmula doctrinal promulgada por el Sexto Concilio Ecuménico de Constantinopla (680-681).


Trabajos dogmáticos: La carta dogmática de su entronización, que se centra en la enseñanza cristológica. Después de presentar la doctrina sobre la Santísima Trinidad y sobre la Encarnación, se dirige a los principios fundamentales de la cristología: en Cristo se da la unión hipostática entre una persona y dos naturalezas o esencias. La realización de sus obras se hace por principios distintos, porque cada naturaleza ha conservado intactos los poderes de sus obras. En Cristo hay siempre dos papeles, dos energías. No habla de dos voluntades, sino de dos naturalezas que están predeterminadas. El Florilegium patrístico dogmático en dos libros, que incluyen seiscientos testimonios de los antiguos padres y escritores eclesiásticos que demuestran la existencia de dos naturalezas en Cristo.


Trabajos hagiográficos: La vida de San Juan el Misericordioso, patriarca de Alejandría (esta obra fue escrita en colaboración con San Juan Mosco). Las vidas de los santos mártires Ciro y Juan, médicos de la Iglesia. La vida de Santa María de Egipto (hay quienes opinan que este trabajo no es suyo).


Trabajos pastorales: Nueve sermones realizados por él durante su patriarcado, de los cuales, algunos solo se conservan en su traducción latina. El Sermón de la Anunciación contiene interesantes ideas sobre Cristología. Dos escritos disciplinarios sobre el secreto de la confesión y el bautismo de los Apóstoles, se los cuales solo se conservan unos pocos fragmentos. Cuando aun era un hieromonje, San Sofronio realizó algunas correcciones a la Regla monástica del monasterio de San Sabas de Jerusalén.


Himnografía: Una colección de veintitrés Odas anacreoticales, que son poemas en métrica anacreótica. Catorce de estas Odas describen la destrucción de Jerusalén por parte de los árabes. Cerca de novecientos cincuenta tropariosstikheras (grupos de himnos) desde la Pascua hasta la Ascensión.


Veneración a San Sofronio


Tanto en Oriente como en Occidente, San Sofronio es conmemorado el día 11 de marzo y junto con él, se conmemora la memoria de su padre espiritual y amigo, San Juan Mosco.


Su tumba no se conserva, pero reliquias insignes suyas existen en Jerusalén, el Monte Athos (Grecia) y Bucarest (Rumania). En el siglo XX, parte de las reliquias del cráneo fueron llevadas al monasterio de la Virgen Panagia Faneromeni Hiliomodiou, cerca de Corinto (Grecia).


Mitrut Popoiu



Fuentes: preguntasantoral / eltestigofiel.org

Adaptación propia

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