sábado, 2 de abril de 2022

03/04 - Nicetas, Abad del Monasterio de Medición


Nicetas nació en Cesarea de Bitinia hacia el 760, y después de sólo 8 días de nacido quedó huérfano de madre; fue ofrecido por su padre a Dios como un nuevo Samuel, y confiado a los buenos cuidados de su abuela.


En su juventud se sintió atraído por la vida solitaria, y su anciano padre espiritual lo inició en el ascetismo. Satisfecho por los óptimos frutos recogidos, su maestro lo manda al monasterio de Medición para completar su formación. San Nicéforo (que no debe confundirse con el patriarca san Nicéforo que gobernaba en esos mismos años en la sede de Constantinopla) recién había fundado este nuevo complejo religioso en Triglia, sobre la costa meridional de Propóntide, que se recuesta sobre el Mar Negro, y el número todavía ínfimo de monjes le permitía seguir adecuadamente a Nicetas para prepararlo a la vida religiosa. Persuadido de sus naturales inclinaciones y de su docilidad a las particulares exigencias de la vida monástica, en el 790 le hizo conferir la ordenación presbiteral por el Patriarca Tarasio, y lo asoció a sí mismo en el gobierno del monasterio. En el 813, a la muerte del fundador, Nicetas lo sucedió a pleno título en la guía de la comunidad, y con ayuda del monje Atanasio, experto ecónomo de la casa, se vuelca a incrementar la importancia del monasterio, hasta que llega a contar con un centenar de miembros, que lo empujan -contra de su innata humildad- a aceptar la dignidad de egúmeno (equivalente al abad).


En el 815 el emperador bizantino León V el Armenio desencadenó la persecución iconoclasta y Nicetas fue una de las primeras víctimas: puesto en prisión, fue luego encerrado en el fuerte de Masaleón, en Asia Menor. El emperador lo convocó después a Constantinopla para inducirlo a ceder, consiguiendo al fin que abrazara sus heréticas doctrinas. Nicetas fue luego ayudado por sus amigos, en particular por san Teodoro el Estudita, a abrir los ojos y volver a la ortodoxia, pero el soberano se vengó de la traición exiliándolo a la pequeña isla de Santa Gliceria, donde fue sometido a no pocas torturas por mano del eunuco Antimio, gran enemigo de quienes permanecían fieles al culto de los íconos. En la noche de Navidad del 820 León V fue asesinado, y Nicetas recobró la libertad, prefiriendo no obstante no retornar a Medición sino retirarse a una vida austera en una dependencia del monasterio cerca de Constantinopla, donde murió el 3 de abril del 824.


Las reliquias del santo fueron trasladadas al monasterio de Medición, donde fueron recibidas triunfalmente. San Teodoro Estudita, que en su momento había deplorado su defección, pronunció su elogio y lo proclamó insigne defensor de las imágenes. Su «Vita» fue escrita por uno de sus monjes, Teostericto, que vivió con él, y por lo cual tiene un especial valor.



Fuente: eltestigofiel.org

Adaptación propia