martes, 26 de octubre de 2021

27/10 - Prócula (Procla), Esposa de Poncio Pilato


A la esposa de Pilato le dedica el Evangelio una mención, una única y solitaria mención que debemos a Mateo, el cual nos refiere el siguiente acontecido durante el juicio al que el prefecto Pilatos somete a Jesús de Nazaret:

             

“Mientras él [Pilatos] estaba sentado en el tribunal, le mandó a decir su mujer: ‘No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa’” (Mt. 27, 19).

 

Una referencia que como se ve, ni siquiera incluye el nombre de la esposa. Quiere sin embargo la tradición que la piadosa esposa del prefecto de Cesarea, Poncio Pilato, se llamara Claudia Prócula, nombre con el que pasa al santoral oriental, y aunque efectivamente se cita a una Claudia en el Nuevo Testamento, cosa que hace Pablo cuando transmite a Timoteo los saludos de una mujer de ese nombre (ver Tm. 4, 21), el de Prócula no aparece nunca, y se hace difícil aceptar que la Claudia que Pablo menciona sin mayor presentación ni descripción pueda ser nada menos que la esposa del prefecto.

 

La esposa de Pilatos vuelve a ser mencionada en uno de los más importantes apócrifos de la Pasión, el titulado “Actas de Pilatos” dentro el Evangelio de Nicodemo, que contiene una paráfrasis del mismo episodio mateiano:

 

“Cuando vio esto Pilato se llenó de miedo y se dispuso a dejar el tribunal. Pero mientras estaba pensando aún en levantarse, su mujer le envió esta misiva: “No te metas para nada con este justo, pues durante la noche he sufrido mucho por su causa”. Pilato llamó entonces a todos los judíos y les dijo: “Sabéis que mi mujer es piadosa y que propende más bien a secundaros, en vuestras costumbres judías”. Ellos dijeron: “sí lo sabemos”. Díjoles Pilatos: “Pues bien, mi mujer acaba de enviarme este recado: “No te metas para nada con este justo, pues durante la noche he sufrido mucho por su causa”. Pero los judíos respondieron a Pilatos: “¿No te hemos dicho que es un mago? Sin duda ha enviado un sueño quimérico a tu mujer”” (ActPil. 2, 1).


Más allá algunas versiones de este apócrifo ya la mencionen como Prócula, lo hace también otro apócrifo que nos presenta una supuesta correspondencia entre Pilato Herodes Antipas, los dos protagonistas del juicio de Jesús según San Lucas, donde encontramos esta alusión que no sólo incluye su nombre, sino también su pertenencia a la primera comunidad cristiana:


“Y has de saber que Procla, mi mujer, dando crédito a las apariciones que tuvo de él cuando yo estaba a punto de mandarle crucificar por tu instigación, me dejó sólo y se fue con diez soldados y Longinos, el fiel centurión, para contemplar su semblante, como si se tratara de un gran espectáculo. Y le han visto sentado en un campo de cultivo, reodeado de una gran turba y enseñando las magnificencias del Padre; de manera que todos estaban fuera de sí y llenos de admiración, [pensando] si había resucitado de entre los muertos aquél que había padecido el tormento de la crucifixión.


Y mientras todos estaban observándole con gran atención, divisó a éstos y se dirigió a ellos en estos términos: ‘Todavía no me creéis, Procla y Longinos? ¿No eres tú por ventura el que hiciste guardia durante mi pasión y vigilaste mi sepulcro? Y tú mujer, ¿no eres la que enviaste a tu esposo una misiva acerca de mi? […]


Al oírle decir tales cosas, tanto mi mujer, Procla, como el centurión que tuvo a su cargo la ejecución de Jesús, como los soldados que habían ido en su compañía, se pusieron a llorar llenos de aflicción”



Fuente: Religión en Libertad