20/02 - Agatón, Papa de Roma


San Agatón nació en Palermo (Sicilia) de una familia griega hacia el año 577. Se distinguió por la bondad y dulzura de su temperamento.


Tras la muerte de su padre, reparte su herencia entre los pobres e ingresa como lego en el monasterio benedictino de San Hermes (Palermo). Antes de hacerse monje había estado casado y dedicado a los negocios durante veinte años. Era tesorero de la Iglesia en Roma cuando sucedió a Dono en el Pontificado el 27 de junio de 677 o 678, con cien años de edad.


Sus tres legados presidieron el VI Concilio Ecuménico (III de Constantinopla) contra las herejías monoenergita y monotelita, que él mismo refutó en una erudita carta haciendo alusión a la tradición apostólica de la Iglesia de Roma: «Reconoced -decía- que la Iglesia católica es la madre de todas las Iglesias y que su autoridad proviene de san Pedro, el Príncipe de los Apóstoles, a quien Cristo confió su rebaño y prometió la infalibilidad en la fe». El Concilio de Constantinopla aprobó esta carta como regla de fe, diciendo que «Pedro había hablado por boca de Agatón».


San Agatón vivió en un período muy agitado. La razón que alegaba para explicar lo mal que hablaban el griego sus legados al Concilio de Constantinopla era que no podían aprenderse las gracias del lenguaje durante las incursiones de los bárbaros, pues ya era difícil ganar simplemente el diario sustento con el trabajo manual. Sin embargo -añadía- «preservamos la fe que nuestros padres nos han dejado». Sus legados repetían lo mismo: «Nuestras ciudades han sido devastadas por el furor de los bárbaros. Vivimos en medio de batallas, incursiones y saqueos. Estamos en alarma continua y ganamos el pan con el trabajo de nuestras manos».


San Agatón consiguió que Constantino IV aboliera el impuesto de tres mil escudos que, desde Justiniano I, los papas de Roma estaban obligados a pagar para ver su elección confirmada por el emperador. El mismo Pontífice, en un concilio que convocó en el Palacio Lateranense para investigar el caso, restituyó a san Wilfrido, quien había sido injustamente y fuera de todo canon depuesto de su sede de York por Teodoro de Canterbury, y concedió privilegios a muchos monasterios de Inglaterra.


La terrible peste que devastó Roma en aquella época parece haber sido la causa, por lo menos indirecta, de su muerte, ocurrida el 10 de enero de 681, antes de que terminara el Concilio arriba mencionado y de que sus decretos llegaran a Roma para su aprobación. Se le considera el Sumo Pontífice más anciano de la historia.



Fuente: El Testigo Fiel / Wikipedia / catholic.net / Enciclopedia Catolica

Adaptación propia