lunes, 4 de abril de 2022

05/04 - Teodora la Justa de Tesalónica


La Venerable Teodora, habiendo amado a Cristo desde pequeña, negó el mundo y todas las cosas mundanas y se fue a un cenobio, donde se hizo monja. Allí luchó y alcanzó todas las virtudes. La bendita ofreció tal obediencia y honor a todas las hermanas, así como a la principal abadesa, que después de su muerte era como si estuviera viva. Habiendo mantenido su vida pura y sin mancha, permaneció para el resto de las hermanas del monasterio como un monumento vivo y ejemplo animado de virtud.


Poco después de la dormición de Teodora, durmió también la abadesa, que también vivió una vida pura y espiritual. Por esta razón hubo mucho tumulto de la gente en su entierro, y hasta acudieron gobernantes notables. Cuando se reunió una multitud de monjes y hombres distinguidos, se abrió la tumba en la que habían estado las reliquias de la Venerable Teodora durante muchos años, para que la reliquia de la abadesa se colocara en ella. Fue entonces cuando ocurrió un milagro extraordinario que asombró a todos los que lo vieron y conmovió a quienes lo oyeron.


El lugar donde se encontraba la tumba de la santa era alta y apta para ser vista por todos los que allí estaban. Así, cuando llegó el momento de colocar la reliquia de la abadesa en la tumba, todos los que estaban allí vieron a Teodora, que había estado muerta desde hacía mucho tiempo, como si estuviera viva: se encogió y se colocó a un lado de la tumba, haciendo hueco para que su madre espiritual fuera enterrada. Cuando todos los allí reunidos vieron este extraordinario milagro, con una sola voz gritaron: "¡Kyrie eleison! (¡Señor, ten piedad!)" 


Desde entonces hasta hoy Dios ha obrado muchos signos mediante esta Venerable Teodora. Endemoniados han sido liberados, ciegos han recuperado la vista e innumerables enfermos han sido sanados.



Fuente: laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com

Adaptación propia